Las olas

 Llevaba tul bajo la falda, las ondas en su pelo formaban un tupé. Él, con un cigarrillo dormido tras la oreja, como un lápiz de albañil sin afilar, se preguntaba si alguna vez se atrevería a fumar, o debía llevarlo para siempre como una antena de radio sintonizando un canal. Ella se había perfilado los labios en rojo satén, no quería impresionar sólo le caía bien. Apoyó s
California hippie
obre el salpicadero, de la vieja California, los pies mientras abría una soda…(pensándolo mejor), una cerveza . Sonrió y con esa expresión de cuña publicitaria le miró a los ojos y le susurró “¿podrías subir la música
?”. Él la miró. El oxígeno se volvió nitrógeno y todo en aquel instante se congeló. No pudo contrariarla. Bajó la ventanilla y el volumen del romper de las olas subió.
                                                Lucía Gopal

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